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Alergia durante los cambios de estación

Un problema que se repite cada año

Una mujer se suena los mocos por la alergia que le provoca el polen del campo de amapolas.
La primavera es sinónimo de alergia para muchas personas-

Los cambios estacionales tienen un efecto en el día a día de las personas que transciende del mero hecho de traspasar una determinada fecha del calendario. Las cuatro estaciones (primavera, verano, otoño e invierno) se corresponden con las distintas posiciones que la Tierra recorre durante su vuelta alrededor del Sol. Los cambios en la inclinación del eje de la Tierra con respecto al Sol van invirtiendo los climas entre los hemisferios norte y sur, con todas las consecuencias que conlleva. La alergia estacional es una de las consecuencias más molestas de todo este proceso.

¿Por qué se produce la alergia?

Las alergias son el resultado de la reacción exagerada del sistema inmunológico frente algunos agentes externos que entran en contacto con el organismo. Estas sustancias de las que pretende defendernos el sistema inmunitario se llaman alérgenos y en realidad son inofensivas.

Las reacciones alérgicas se producen cuando los alérgenos entran en contacto con los anticuerpos IgE (inmunoglobulina E), que en su intento de proteger al organismo liberan una sustancia llamada histamina. Esta sustancia, la histamina, sería la verdadera causante de todos los síntomas relacionados con las alergias, según la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica.

Una vez que un sistema inmunológico detecta como enemigo a un alérgeno determinado y combate contra él, la persona queda hipersensibilizada contra esta sustancia externa. De esta forma, cualquier contacto de esta persona con el alérgeno provocará las reacciones alérgicas pertinentes, en función de si la zona donde se libera la histamina es la conjunción ocular, la mucosa nasal, la mucosa del árbol bronquial, etc.

Hay distintos tipos de alergias en función del origen del alérgeno en cuestión. Existen alergias a las picaduras de insectos, a distintos alimentos o medicamentos, a la radiación solar… Pero las más comunes son las respiratorias u oculares.

Dentro de las alergias respiratorias y oculares, estas pueden tener su origen en alérgenos de interior o de exterior. Los de interior más extendidos son los ácaros del polvo y la caspa de los animales (especialmente de aquellos domésticos), los cuales están presentes en todos los meses del año.

En cambio, los alérgenos de exterior como el polen de las plantas y las esporas de los hongos dependen de la temporada reproductiva de cada especie, que suele enmarcarse en una estación del año determinada.

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    La alergia estacional

    Como acabamos de explicar, las alergias provocadas por el polen y las esporas son estacionales porque dependen del periodo de reproducción de las plantas y los hongos. Aquellas personas que solo sean alérgicas a un único tipo de polen o espora sentirán la aparición de los molestos síntomas en las mismas fechas cada año. Sin embargo, puede darse el caso de personas alérgicas a más de una especie y que sus fases de polinización se repartan en distintas estaciones del año, de manera que los síntomas aparezcan y desaparezcan varias veces al año.

    Virutas de polen en el aire alrededor de una flor.

    Por lo general, la mayoría de los árboles polinizan en la primera mitad del año. En España, el polen del olivo es el segundo que más casos de alergia provoca, actuando en los meses de abril, mayo y junio. En primera posición de alergenicidad encontramos al polen de las gramíneas, es decir, las hierbas, cuyas fases de polinización se extienden a lo largo de toda la primavera y el verano. El tercer bloque de tipos de polen es el procedente de las malezas, como la parietaria judaica, que son capaces de florecer en más estaciones del año, como el otoño, aunque su incidencia es menor.

    La primavera es por tanto la estación en la que más se disparan los casos de alergia al polen, aunque estos pueden extenderse a lo largo del verano e incluso el otoño. Lo más importante es saber a qué tipos de polen se es alérgico y entonces prepararse para sus fases de reproducción. El porcentaje de polen en suspensión disminuye con las lluvias, mientras que en los ambientes húmedos es cuando más afectan los casos de alergias provocadas por las esporas de los hongos.

    ¿Cómo se manifiesta la alergia?

    Un hombre que padece de rinitis por culpa de la alergia.
    Los molestos síntomas de la alergia. Imagen de elconfidencial.com

    El nombre con el que se denominaba antiguamente a estas alergias estacionales era fiebre del heno, debido a la aparición de cuadros alérgicos durante la cosecha del heno en verano. La fiebre del heno se puede manifestar de tres formas distintas, padeciendo solo una de ellas, dos o incluso las tres a la vez: 

    Rinitis alérgica

    La rinitis alérgica es la respuesta más común a este tipo de alérgenos aéreos, puesto que mayoritariamente se inhalan por la nariz. La rinitis provoca picores tanto en la nariz como en la garganta, los ojos y los conductos auditivos, acompañado de congestión nasal, abundante secreción acuosa (mocos) y estornudos. En algunos casos, la rinitis también puede llegar a causar dolores de cabeza.

    Conjuntivitis alérgica

    La conjuntivitis alérgica aparece cuando la histamina se libera en la conjunción ocular. Los síntomas de la conjuntivitis son picor en los ojos, lagrimeo, enrojecimiento e hinchazón de los párpados. Normalmente estos síntomas se producen en ambos ojos a la vez.

    Asma alérgica

    El asma se produce por el estrechamiento de las vías respiratorias tras la inflamación de los bronquios mediante secreciones mucosas que sirven como respuesta a los alérgenos. Las sensaciones habituales de alguien que sufre asma son opresión en el pecho, tos seca con expectoración, ruidos respiratorios llamados silbidos, falta de aliento y, en conjunto, dificultad para respirar, con fuertes sensaciones de ahogo en los casos graves. Todos estos síntomas pueden aparecer con más frecuencia por la noche y, sobre todo, después o durante la realización de actividades físicas.

    Evitar los síntomas de la alergia

    Una vez que el organismo adquiere hipersensibilidad a ciertos alérgenos es difícil no sufrir síntomas en la temporada de polinización. Aun así, mediante la salud natural es posible mitigar los molestos efectos de las alergias.

    Lo primero de todo es prevenir las fases altas de polinización o reproducción del alérgeno al que se está hipersensibilizado y observar sus niveles ambientales en tiempo real (la mayoría de las aplicaciones del tiempo integradas en los smartphones ya lo hacen).

    Mientras los índices del alérgeno en el aire sean altos, deberás pasar el menor tiempo posible al aire libre y llevando mascarillas con filtro, cambiarte de ropa al llegar a casa y ducharte para eliminar los restos de polen, así como cerrar las ventanas de tu casa. Puedes aprovechar los días lluviosos para salir al aire libre, pero debes evitar estar expuesto los días secos y con viento.

    Si incluso realizando estas precauciones terminas teniendo síntomas igualmente, para la rinitis puedes enjuagar las fosas nasales con agua salina o inhalar vapor.

    La alimentación tiene un papel importante a la hora de prevenir los síntomas producidos por las alergias estacionales. Los nutrientes con capacidades antioxidantes y antiinflamatorias como la vitamina C (kiwi, cítricos, brócoli, coliflor, etc.) o el ácido fólico (legumbres, espinacas, espárragos, etc.) disminuyen los síntomas. Con este mismo principio son muy utilizadas las preparaciones de cúrcuma y jengibre. También debemos ser conscientes sobre el consumo de alimentos que puedan hacer nuestras digestiones más pesadas.

    Consultando a un naturópata puedes obtener información sobre distintos remedios naturales que reducen las concentraciones de histamina. Estos remedios naturales pueden emplear plantas herbáceas como el desmodium o materiales resinosos como el propóleo.

    Más allá de la alergia

    Los cambios de estación no solo vienen acompañados de las alergias estacionales. La reducción o aumento del número de horas con luz solar al día suele afectar de forma directa a nuestro estado de ánimo y a nuestros hábitos de sueño.

    Mantener el bienestar psicológico también ayudará a reducir la sintomatología de la alergia, atendiendo el principio holístico de la naturopatía y la medicina china tradicional. Por ello, es importante sentirse bien y en equilibrio con uno mismo antes de que comience la temporada alérgica.

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    Precauciones: Antes de consumir cualquier producto compruebe que no se es alérgico a alguno de estos. Los consejos recibidos en esta web o artículo no sustituyen un diagnóstico o consejo médico. 

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