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Comer mal cuesta más de lo que piensas

El día a día se nos suele pasar con tanta prisa que apenas si ponemos atención a nuestra alimentación. No somos conscientes de que comer mal nos cuesta más, lo hacemos en piloto automático y la mayoría de las veces hacemos malas elecciones. Terminamos optando por la opción más fácil y económica, sin tomar en cuenta cómo afecta nuestra salud.

En un mundo que corre tan velozmente, comprar alimentos de calidad y dedicar tiempo a preparar comida natural y balanceada parece todo un lujo. Pero la verdad es que, a la larga, la alimentación que ahora nos parece barata y a la mano, pasa una factura más grande de lo que podemos imaginarnos.

 

Comida de mala calidad

Probablemente te haya pasado que el día se te ocupa a tal punto que, al percatarte, no te ha dado tiempo ni de comer. Coges el coche y vas al restaurante de autoservicio más cercano a por una comida que te entregan en menos de 5 minutos. Lo malo de esto es que las opciones ofrecidas en estos sitios difícilmente sean saludables.

Comer mal cuesta más

La comida rápida por excelencia es frita. Después de todo, este es el método de cocción más veloz. Por si esto fuera poco, viene junto con salsas, postres, gaseosas y un sinfín de acompañamientos con calorías vacías.

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    Así mismo, muchos de los alimentos que forman parte habitual de nuestra dieta pueden no ser buenas opciones. Los panes hechos de harinas refinadas, cereales de caja, pasteles y bollería son un ejemplo de ello. Su aporte de nutrientes es casi nulo y pueden ser sustituidos por mejores opciones, mucho más naturales, nutritivas y beneficiosas.

    Otro ejemplo de comida de mala calidad son aquellas que se venden empaquetadas como sopas, pizzas o mezclas para postres pueden sacarte de apuro muchas veces. Son prácticas, económicas y están listas en poco tiempo. Cualquiera optaría por ellas en un momento de prisas. 

    Para dar sabor y conservar esta clase de comidas, es necesario colocar una gran cantidad de sustancias químicas en su preparación. Además, la mayoría de las veces tienen más grasas saturadas, azúcar y sodio de lo que deberíamos consumir.

    Evidentemente, nuestro cuerpo no reacciona igual a una manzana tomada del huerto que a un alimento sintético lleno de conservantes y otros elementos que lo modifican. Toda esta combinación de sustancias nocivas puede incidir en la salud y dar origen a malestares.

    Enfermedades relacionadas con la mala alimentación

    Es cada vez más común encontrar personas con molestias estomacales, problemas de insomnio y cefaleas constantes. Buena parte de estos problemas se origina por el consumo de alimentos poco saludables. Además, las personas que peor se alimentan suelen ser también las más sedentarias. Si encima le sumamos otros factores como el estrés, el cóctel está servido.


    De la misma forma, el consumo constante de medicamentos puede resolver momentáneamente el problema, mientras crea otros mayores. Así, los inconvenientes derivados de una dieta de pobre calidad no se limitan al malestar físico y psicológico, sino que afectan la calidad de vida de las personas en el largo plazo. Es mejor idea prevenir en lugar de actuar cuando ya se han manifestado dichos problemas, y esto pasa en buena parte por mejorar hábitos y cuidar lo que comemos.

     

    Comer bien es accesible

    Comer mal cuesta más

    Basar tu alimentación en comida sin procesar, tal cómo la ofrece la naturaleza, no solo es posible sino que puede ser más fácil de lo que piensas. Intenta visitar los mercados locales, con productos frescos y de temporada. 

    Siempre es buena opción elegir, en la medida de lo posible, alimentos ecológicos u orgánicos. Quizás cuesten un poco más que los tradicionales, pero sus beneficios sin duda lo compensan. En su cultivo no se utilizan pesticidas ni fertilizantes industriales y los productos no se modifican genéticamente. Por esta razón, conservan intactas sus propiedades nutricionales, por lo que resultan de mayor provecho para nuestro cuerpo y nuestra salud.

    Por otro lado, la agricultura ecológica es más sostenible y amigable con el medio ambiente. Además, es fácil encontrar productores locales en mercados y ferias muy cerca de casa. Por si fuera poco, existen tiendas especializadas en alimentos ecológicos, y muchas de ellas ofrecen la opción de llevar tus compras hasta ti, para que nutrirte con productos de calidad no sea nada complicado.

    Adoptar mejores hábitos a la hora de sentarse a la mesa es esencial para mantener la salud en óptimas condiciones y prevenir enfermedades. Desde Directo a lo natural creemos que no hay mejor manera de hacerlo que aprovechando las bondades que la naturaleza pone a nuestra disposición y que van más allá de la comida. Dale un vistazo a nuestros otros artículos para mantenerte al tanto de cómo sacar provecho de todas las opciones y prácticas naturales que puedan ayudarte a mejorar tu bienestar.

    Directo a lo natural

    Equipo de redacción

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