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Sedentarismo o movilidad corporal: ¿en qué grupo estás?

El riesgo de la inactividad absoluta

Un joven sentado en un sofá frente al portátil

La sociedad actual busca constantemente como mejorar su estilo de vida. Controlar los hábitos alimenticios, la calidad de nuestro descanso o cuidar el medio ambiente; todos ellos son propósitos que se plantea la gente para sentirse bien consigo mismo y con los demás. Pero el clásico por excelencia es comenzar a hacer deporte para huir del sedentarismo.  

Las consecuencias del sedentarismo

El sedentarismo, a pesar de lo que mucha gente piensa, no se refiere a aquellas personas que pasan la mayoría del tiempo en su casa. El sedentarismo hace alusión a la ausencia de actividad física regular. Es decir, lo importante no es dónde, sino cuánto ejercicio se hace.

Se contempla como un estilo de vida sedentario aquel en el que se pasan seis horas al día sentado o con menos de 30 minutos diarios de movilidad física. En término de gasto de calorías, una persona es sedentaria si en una semana consume menos de 2.000 calorías, según las fuentes oficiales.

Da igual si las horas las pasas en casa, en el trabajo o en un coche, si estás sentado se considera vida sedentaria.

El sedentarismo provoca a corto y, sobre todo, a largo plazo muchos problemas. El primero de ellos es la reducción de la capacidad para realizar cualquier ejercicio físico, lo que aumenta la sensación de cansancio.

La fatiga permanente impide realizar el ejercicio necesario para combatir la obesidad. A su vez, esta acumulación de grasas en el cuerpo aumenta el riesgo de padecer insuficiencias cardíacas o diabetes.

Otro aspecto en peligro por el sedentarismo es el debilitamiento óseo y muscular de nuestro cuerpo. Este debilitamiento puede llegar a provocar enfermedades óseas y fuertes dolores musculares junto a contracturas, tirones o desgarros.

En el plano psicológico, el sedentarismo también puede dañar nuestra mente mediante el estrés, la ansiedad o la depresión, dificultando nuestra capacidad para conciliar el sueño.

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    Hábitos que promueven el sedentarismo

    Tres personas sentadas entorno a una mesa en la oficina

    El ritmo de vida implantado actualmente en las ciudades dificulta mucho combatir el sedentarismo. Las jornadas de más de seis horas en trabajos de oficina frente a la pantalla del ordenador son el mayor problema, pero no el único.

    La necesidad de no desperdiciar el tiempo lleva a mucha gente a desplazarse en coche o transporte público en vez de ir andando o en bicicleta. La fatiga acumulada en el trabajo lleva a la población a rechazar planes al aire libre, prefiriendo quedarse en casa frente a múltiples pantallas distintas.

    Las nuevas tecnologías acaparan gran parte del ocio de las personas, generando desinterés hacia a los tradicionales paseos, los deportes de equipo u otras formas de activar nuestro cuerpo.

    La actividad frente al sedentarismo

    La única forma de combatir el sedentarismo es moverse. Y no hay que ser un apasionado del deporte, puesto que lo importante es realizar actividades físicas, es decir, acciones que activen los músculos esqueléticos.

    Ni siquiera hablamos de realizar ejercicios específicos de calentamiento o estiramientos; actividades cotidianas como limpiar la casa o caminar ya sirven para activar nuestras articulaciones.

    Sin embargo, siempre es recomendable mantener un ejercicio planificado y repetitivo que mejore y mantenga nuestra forma física. Existen numerosas rutinas de movilidad articular que ayudan a fortalecer nuestros huesos y músculos, además de favorecer el aumento de la frecuencia cardiaca, la dilatación de las vías respiratorias o los procesos neuromusculares.

    Y para una actividad completa, que mantenga en equilibrio cuerpo y mente, son recomendables prácticas físicas como el Tai Chi o el Chi Kung o el Yoga.

    Cómo recuperarse del sedentarismo

    Un osteópata tratando a un paciente

    Cuando los dolores provocados por el sedentarismo ya sean demasiados fuertes como para impedir la movilidad articular es recomendable acudir a profesionales que sepan cómo actuar ante ellos.

    Entre esta serie profesionales, pueden ser de gran ayuda los osteópatas, que se encargan de paliar las disfunciones de movilidad de los tejidos corporales. Para ello solo utilizan sus manos, con las que tratan de buscar el origen del problema.

    La osteopatía tiene tres campos de actuación: estructural (restablecimiento del aparato musculoesquelético y de la postura), craneal (Sistema Nervioso) y visceral (órganos y vísceras).

    Otras disciplinas similares a la osteopatía son la quiropráctica o la kinesiología. También es una buena opción para contrarrestar los males producidos por el sedentarismo recurrir a la naturopatía, la cual incluye numerosos tratamientos capaces de recuperar las zonas desgastadas de nuestro cuerpo y de implantar buenos hábitos de vida en la persona afectada.

    Todas estas disciplinas actúan bajo la concepción holística de considerar el cuerpo como un todo, el cual es necesario ejercitarlo en todas sus facetas.

    Directo a lo natural

    Equipo de redacción

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